Las situaciones límite suelen poner a prueba al ser humano. Este debe apelar, por lo general, a su conocimiento, su experiencia y su creatividad para superarlas. Siempre es mejor estar preparados para enfrentar determinadas contingencias, como tener que socorrer a una persona, tras un accidente. Una acción correcta puede ayudar a salvar una vida. Los primeros auxilios nos enseñan a detener una hemorragia, tratar una quemadura, o aplicar la reanimación cardiopulmonar (RCP). También a contener a una persona, a tranquilizarla. Según señala la Cruz Roja Argentina en sitio Web, la contención y el apoyo que se brinda a una persona es tan importante como saber qué hacer ante una lesión física.

El jueves pasado, jóvenes integrantes de la filial local de la Cruz Roja enseñaron en la peatonal Mendoza la técnica de RCP, en adhesión a la maratón de 24 horas que se efectuaba en Buenos Aires para apoyar el proyecto de ley que impulsa que se enseñe esta técnica en las escuelas secundarias y terciarias. La iniciativa ya cuenta con dictamen favorable de las comisiones de Educación y de Salud de la Cámara de Diputados. Esta acción conjunta busca apoyar el proyecto ley para la incorporación de la enseñanza de técnicas de reanimación cardiopulmonar a la currícula de las escuelas de nivel medio públicas y privadas de todo el país. La promulgación de la iniciativa no sólo contribuirá a salvar vidas, sino a fortalecer la responsabilidad y el compromiso de las personas, las familias y las comunidades en el cuidado de su propia salud, consigna la Cruz Roja. La estadística indica que por hora, mueren en el país cuatro personas como consecuencia de paros cardiorrespiratorios.

Se suele decir que la enseñanza y la práctica de los primeros auxilios no son sólo técnicas para salvar vidas, sino actos de humanidad motivados por el deseo de ayudar al prójimo. En otras épocas, en la escuela primaria, se brindaban nociones básicas de las técnicas para socorrer a una persona. Se enseñaba también a armar el botiquín de la casa. El propósito de los primeros auxilios es aliviar el dolor y la ansiedad del herido o enfermo y evitar el agravamiento de su estado. Sin embargo, esta práctica saludable -como tantas otras que tienen que ver con la salud y la instrucción cívica- dejó de enseñarse.

Como señalamos en alguna otra ocasión, sería importante que en los establecimientos educativos se dictaran cursos de primeros auxilios, por lo menos, una vez al año. Se podría diseñar un plan que abarcara toda la provincia y a tal fin los ministerios de Salud y de Educación podrían solicitar quizás la colaboración de la Cruz Roja local, de la Escuela de Enfermería y de la Facultad de Medicina. Estos cursos, así como los de defensa civil, podrían hacerse extensivos, por ejemplo, a las reparticiones públicas, a la Policía, a las empresas privadas y a quienes deban sacar el carnet de manejo.

De esa manera, se formaría a la ciudadanía en principios básicos para preservar la vida propia y del prójimo en casos de urgencias. Sería positivo si los legisladores nacionales por Tucumán se interesaran por el proyecto que debería contemplar además todas las técnicas de primeros auxilios, no sólo la RCP.

Todo lo que se haga por la preservación de la vida y por despertar en los niños, adolescentes y jóvenes sentimientos nobles, como la solidaridad y el deseo de trabajar por el bien común, bienvenido sea.